Cultivar la energía interna
Cultivar la energía interna El cultivo de la energía es una práctica de retorno consciente a la fuente originaria de la vida, un proceso de refinamiento que busca restablecer la unidad entre el ser humano y el Tao. Antes de nacer, nuestra existencia formaba parte del Tao indiferenciado, un estado sin límites ni distinción, donde toda energía permanecía en equilibrio perfecto. En el instante de la concepción, las energías generativas del padre y de la madre se funden, y en esa unión penetra una chispa del Tao que da vida al nuevo ser. A partir de ese momento, la energía primordial comienza a organizar el cuerpo y a sostener su crecimiento. Sin embargo, al nacer, el ser humano se separa del estado de plenitud y empieza a vivir en la polaridad: respirando el aire del mundo, dependiendo de los ritmos del tiempo y experimentando la dispersión de su energía interna. A lo largo del desarrollo, esa energía primordial se va diferenciando en tres manifestaciones esenciales. La energía generativa...